Costa Rica: Una amputación no termina en el quirófano

Registro de 2024, territorio indígena Bribri, Talamanca, Costa Rica. Las lesiones ya estaban presentes, pero el proceso era mucho menos avanzado que en


Jorge Aranda · Hands With Heart




Hace unas semanas regresé con el equipo de Hands With Heart
a visitar a un hombre de 73 años al que llevamos siguiendo desde hace tres años en territorio indígena Bribri, en Talamanca, Costa Rica.

Sabíamos que su pierna había empeorado mucho durante los últimos meses. Lo que no sabíamos era que, desde nuestra última visita, su mujer también había sufrido una amputación por debajo de la rodilla.

Ella utiliza ahora una silla de ruedas. Están entrando en la vejez, no tienen hijos que puedan hacerse cargo de ellos y viven en una casa rodeada de tierra, barro, pendientes y terreno irregular: un entorno difícil para cualquier persona con movilidad reducida y especialmente complejo para dos.

Él sigue siendo una parte esencial de los cuidados cotidianos de su mujer. La ayuda a levantarse, trasladarse, acostarse y afrontar buena parte de su día a día.

Y, según nos explicó, a él le han recomendado una amputación muy proximal de la extremidad.

De repente, ya no estaba mirando una pierna

Estaba intentando comprender el equilibrio de dos vidas que, en parte, seguían sosteniéndose sobre esa extremidad.

Una amputación puede ser médicamente necesaria. Puede evitar complicaciones graves e incluso salvar una vida. No estoy en posición de cuestionar desde una visita de campo una decisión que requiere pruebas, especialistas, evolución clínica y una valoración completa.

Pero una decisión clínicamente necesaria puede tener consecuencias humanas extraordinarias. Y comprender esas consecuencias implica preguntarnos a qué vida regresará el paciente después de la intervención.

Si quien puede perder una extremidad es también el principal cuidador de otra persona amputada, la pregunta se vuelve más amplia.

Ya no es solamente qué hacer con una pierna.
Es qué ocurrirá con dos personas si esa capacidad
funcional desaparece. Una intervención puede terminar
en el quirófano. Sus consecuencias continúan en la casa.

Él refiere que el problema comenzó tras una mordedura de serpiente ocurrida aproximadamente veinte años atrás. Con la información disponible, no podemos establecer una relación
causal ni un diagnóstico definitivo.

En el registro de 2024 las lesiones ya estaban presentes, pero el proceso era mucho menos avanzado que el que encontramos en 2026. Esa evolución merece una evaluación clínica completa y multidisciplinar antes de cualquier decisión irreversible, siempre que su situación médica lo permita.

Durante nuestra visita documentamos la evolución, realizamos una valoración clínica y funcional dentro de nuestras competencias, revisamos cuidados básicos de la extremidad y preparamos un informe para compartir los hallazgos con los profesionales responsables de su atención.

Pero lo que más me hizo pensar aquella mañana no ocurrió durante nuestra valoración.

La fotografía viajó. La vida no.

En un momento de la visita llegó un técnico sanitario enviado para fotografiar la pierna y remitir la imagen al médico.

No era una crítica hacia él.Estaba haciendo exactamente el trabajo que le habían pedido, probablemente dentro de los recursos y las posibilidades disponibles.

Pero la escena me dejó incómodo por una razón que he seguido pensando desde entonces: La fotografía podía viajar hasta el médico con mucha más facilidad que el paciente.

En esa imagen podían viajar las lesiones, el aspecto de la piel y parte de la evolución visible. Pero no viajaba con ella su mujer en silla de ruedas.No viajaban el barro alrededor de la casa, las pendientes, la ausencia de hijos, la dependencia mutua o las dificultades económicas para desplazarse hasta un hospital. Tampoco la falta de smartphone, la cobertura irregular o una electricidad que no siempre está disponible.

Y, sobre todo, no viajaba una pregunta esencial: si finalmente pierde esa extremidad, ¿quién cuidará de quién?

Experiencias como esta han ido cambiando lo que entiendo por
una valoración clínica.

Mi formación me enseñó a observar cuerpos: síntomas, función, dolor, movimiento, estructuras, capacidad. El trabajo con discapacidad y en contextos humanitarios me ha obligado a ampliar esa mirada y preguntarme también por el mundo en el que ese cuerpo tiene que seguir viviendo.

Porque un cuerpo nunca vuelve a casa solo. Vuelve a relaciones, responsabilidades, arquitectura, economía, distancia, cultura, accesibilidad y a una red de apoyo que puede existir o no existir.

Eso no significa que el contexto sustituya al diagnóstico, ni que una historia humana deba reemplazar el razonamiento médico. Significa que una atención verdaderamente centrada en la persona necesita ambas cosas.

Una imagen puede ayudarnos a comprender una lesión. Una historia clínica puede ayudarnos a comprender una enfermedad. Pero ninguna de las dos necesariamente nos dice qué significará esa enfermedad mañana por la mañana, cuando la persona intente levantarse de la cama

El contexto también forma parte del cuidado

Por eso, en Hands With Heart intentamos, siempre que podemos, no quedarnos únicamente en el lugar donde prestamos la atención.

Entramos en las casas. Hablamos con las familias. Observamos cómo se desplazan, quién cuida a quién y qué barreras pueden convertir una indicación razonable sobre el papel en algo casi imposible en la práctica.

No porque tengamos todas las respuestas. Muchas veces no las tenemos. Precisamente por eso necesitamos comprender mejor la pregunta.

No sé cuál será finalmente la mejor decisión médica para este hombre. Sería irresponsable afirmar lo contrario con la información de la que dispongo.

Lo que sí sé es que, sea cual sea esa decisión, merece tomarse intentando tener delante no solamente una pierna, sino a un hombre, a su mujer, a su casa y a la vida compartida que ambos tendrán que reconstruir después. Conocer un diagnóstico ayuda a comprender una enfermedad.
Pero conocer una casa ayuda a comprender una vida.

Historia y detalles clínicos anonimizados. Imágenes utilizadas con consentimiento. La referencia a la mordedura de serpiente corresponde al relato del
paciente y no establece una relación causal ni un diagnóstico.

Conocer un diagnóstico ayuda a comprender una enfermedad. Pero conocer una casa ayuda a comprender una vida.


Corazón animado

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